surcado de vano silencio y fúnebre tiempo
preludio al crepúsculo de la tragedia.
Fluyen mis pasos errantes trazando
la incansable búsqueda de limbos àureos,
rasgando la espina y la melodìa,
cual libación de nubes formadas de llanto,
mi llanto.
Nocturno, un recuerdo.
En esta noche el plenilunio se incendia
llenando de solitarios fulgores la marchita memoria
y sangran luz las estrellas
destilando tu fragancia en su pálida cadencia,
vertiendo en mis ojos insomnes el polvo y el humo
con el que fuiste creada.
Y porque los anhelos tampoco duermen esta noche,
sonàmbulos.
Sean los àrboles y dioses cual cuna de leyendas.
¿Cómo descifrar la poesía oculta tras tus párpados cansados?
Fragilidad,
Ceniza en crescendo de aquellos dìas escarchados de invierno
que solitarios oscurecen de fatalidad los confines del vacìo.
Porque el silencio alarga las horas y soñar las congela.
Camino siguiendo un sendero de grises paisajes
donde alguna vez gritamos la sangre y la ausencia
nombrándote tragedia en aquèl laberinto de
caricias furtivas y besos insepultos.
Con esa sutil crueldad como la herida en la frente
de soñadores, amantes y poetas.
Agoniza penumbra, derrama tu tortura
y acompaña mi locura.
Dolor arrúllame. Negrura engúlleme.
Repiquen distantes campanas,
invoquen lamento de arpegios nocturnos.
Virgen fatal te llevo conmigo
cual pecado clandestino.
Musa de mis madrugadas borrachas de soledad.
Te canto y te sueño. Te escucho y te cuido.
Te guardo profundo, mi màs ìntimo secreto.
Sean estas mis lentas pisadas
aquellas que dejen huella en mi ruta de tinieblas
bajo los muros impregnados con los restos de mi melancolía.
Celebremos asì la fatuidad
de este conmiserable destino.
Bauticemos la pasiòn acendrada con efluvios de tormento.
Despierta cálida , sedienta.
Aguárdame incòlume,
serena y amorosa sobre el tàlamo frìo
de nuestro palacio de tonos tristes
que a pronto yaceremos hundidos
en el matiz de sombras trémulas.
Sì. Alguna vez tuve un hogar.
Vivo en tus làtidos ,que tambien son los mios.
llenando de solitarios fulgores la marchita memoria
y sangran luz las estrellas
destilando tu fragancia en su pálida cadencia,
vertiendo en mis ojos insomnes el polvo y el humo
con el que fuiste creada.
Y porque los anhelos tampoco duermen esta noche,
sonàmbulos.
Sean los àrboles y dioses cual cuna de leyendas.
¿Cómo descifrar la poesía oculta tras tus párpados cansados?
Fragilidad,
Ceniza en crescendo de aquellos dìas escarchados de invierno
que solitarios oscurecen de fatalidad los confines del vacìo.
Porque el silencio alarga las horas y soñar las congela.
Camino siguiendo un sendero de grises paisajes
donde alguna vez gritamos la sangre y la ausencia
nombrándote tragedia en aquèl laberinto de
caricias furtivas y besos insepultos.
Con esa sutil crueldad como la herida en la frente
de soñadores, amantes y poetas.
Agoniza penumbra, derrama tu tortura
y acompaña mi locura.
Dolor arrúllame. Negrura engúlleme.
Repiquen distantes campanas,
invoquen lamento de arpegios nocturnos.
Virgen fatal te llevo conmigo
cual pecado clandestino.
Musa de mis madrugadas borrachas de soledad.
Te canto y te sueño. Te escucho y te cuido.
Te guardo profundo, mi màs ìntimo secreto.
Sean estas mis lentas pisadas
aquellas que dejen huella en mi ruta de tinieblas
bajo los muros impregnados con los restos de mi melancolía.
Celebremos asì la fatuidad
de este conmiserable destino.
Bauticemos la pasiòn acendrada con efluvios de tormento.
Despierta cálida , sedienta.
Aguárdame incòlume,
serena y amorosa sobre el tàlamo frìo
de nuestro palacio de tonos tristes
que a pronto yaceremos hundidos
en el matiz de sombras trémulas.
Sì. Alguna vez tuve un hogar.
Vivo en tus làtidos ,que tambien son los mios.
