EL DIA QUE MUERA
Esas paredes que me molestan,
esos rasguños que hay en mi piel,
me saco los ojos, veré si estoy ciega,
me arranco las uñas me duelen los pies.
Un velo negro me cubre la cara,
está mojado y puedo beber,
aunque no sepa que es lo que trago,
pero parece que sabe a hiel.
Doy cuatro vueltas sobre mi cama,
estoy tan cansada y duele la espalda,
guardo mis ojos bajo la almohada,
¡Si todo es oscuro! ¿Qué quiero ver?.
¡Ruido de golpes que martillean!,
siento los clavos bajo mi piel,
en el bolsillo tengo las llaves,
solo que ya no me puedo mover.
Llamo a mi padre, llamo a mi madre,
le imploro al mundo ¡Es que quiero salir!.
Me falta el aire ya no respiro,
si estoy soñando lo quiero saber.
Esos murmullos de voces lejanas
que yo escuchaba tras la pared,
ya se han marchado y no me acompañan,
me quedo sola con mi deber.
Cierro los ojos y callo al silencio,
se duermen mis penas, ya no tengo sed.
Las cuatro paredes que me aprisionan,
tienen un suave aroma a ciprés.
No siento temor a ser olvidada,
solo es el miedo a no ser recordada.
¡Pero! ¿Qué es lo que digo?
¡Si todo es lo mismo!.
Ya que el día que muera,
no me enteraré.
