"John Travolta es un cienciólogo y muchos cienciólogos creen en la existencia de algún tipo de reencarnación", argumentó el coleccionista. "Por supuesto, un viaje en el tiempo tampoco se puede descartar", agregó.
La imagen del siglo XIX se vende a 50 mil dólares, una cifra menor a la que pedía el dueño de la instantánea de Nicolas Cage, por la cual llegó a exigir un millón de dólares. En ese caso, el vendedor aseguró que el actor es un vampiroque "se reinventa a sí mismo cada 70 u 80 años".
Además, el anuncio también puntualiza que esta fotografía tomada hace 151 años es de un joven de 1860 de unos 18 ó 20 años de edad y pide que la comparación se haga en relación con fotos de la estrella de Grease con esa edad.
Un video compila aparente pruebas reales de viajes en el tiempo. El viaje a través del tiempo es un concepto de desplazamiento hacia delante o atrás en diferentes puntos del tiempo, así como lo hacemos en el espacio. Adicionalmente, algunas interpretaciones de viaje en el tiempo sugieren la posibilidad de viajes entre realidades o universos paralelos.
Cuando en 1915 Einstein publicó la Teoría de la Relatividad, dijo que el universo era como un tejido de cuatro dimensiones: tres dimensiones del espacio y una del tiempo. Todos los fragmentos de materia y energía en el universo son capaces de deformar este tejido, en otras palabras, la forma del universo puede ser cambiada de tal manera que esta materia y energía experimenten atracción, esa que denominamos gravedad. Imagínense cómo el paisaje ondulante de la gravedad puede afectar al movimiento a través del espacio y tiempo. Por ejemplo, si tenemos suficiente masa y energía en una región pequeña del espacio, podemos torcer el tiempo en un bucle de modo que nunca alcancemos el punto final. Hagamos la prueba: juntemos los extremos de un tubo y veremos que se puede recorrer la superficie una y otra vez pero nunca se llegará a un punto final; el recorrido se repetirá siempre.
El matemático Kart Gôdel escribió en 1949 un artículo en el que decía que era posible en estos mundos viajar hacia cualquier región del pasado, del presente y del futuro (y de vuelta) exactamente como es posible en otros mundos viajar a partes distantes del espacio. Para él, si el universo gira, el tiempo puede discurrir en bucles, algo que dejó perplejo al mismo Einstein. Ahora sabemos que el universo no está girando, así que de manera natural no existen bucles en el tiempo. Por ello, si queremos construir una máquina del tiempo, debemos crear nuestros propios bucles.
Eso llevó a Frank Tipler, de la Universidad de Tulane, Nueva Orleáns, a hacer en 1976 unos planos de lo que sería una máquina del tiempo: un cilindro infinitamente largo y muy pesado que giraría muy de prisa, de modo que torcería el tejido del universo tanto como para crear un bucle en el tiempo. Bueno el intento, pero ¿dónde entraría un cilindro de esas dimensiones? J. Richard Gott, en 1991, demostró que el universo podía contener material que podría actuar como materia prima para una máquina del tiempo. La cuerda cósmica, que no era otra cosa que un filamento superdenso que se habría formado en los momentos más tempranos de la creación y podría estar todavía colgado en el espacio. Algo así como un tejido cicatrizante que se formó en el universo durante un período de cambio rápido. La consideran una bestia terrible pues se extiende a lo largo del universo, pese a que su diámetro es menor a la sección de un núcleo atómico.
Para nuestra máquina del tiempo necesitamos dos de estas cuerdas. Al ser densas, son capaces de torcer el espacio-tiempo si las colocamos una al lado de la otra. Y si las separamos rápidamente podremos crear el bendito bucle que necesitamos. Si viajamos en este bucle alrededor de las cuerdas cósmicas en movimiento, cada vez que volvamos donde empezamos nos encontraremos en un acontecimiento de nuestro pasado.