BRUMAS INMACULADAS

Foto: Viento blanco que me impulsa hacia adelante   como un canto delirante,   en busca de la aurora de tu alma,   que después del vendaval, como la calma,   se muestra fascinante,   más gentil y luminosa helada que ninguna.   Es tu andar, atrevido y mayestático,   el presagio categórico   que antecede a la tormenta de tus ojos,   capaz de congelar hasta los huesos   y calar incluso el alma   de aquellos infaustos mortales   que, obnubilados por tu silueta altiva,   se deben conformar con tu desprecio   y el rictus gélido de tu semblante  más allá de las brumas del invierno.


Viento blanco que me impulsa hacia adelante


como un canto delirante,


en busca de la aurora de tu alma,


que después del vendaval, como la calma,


se muestra fascinante,


más gentil y luminosa helada que ninguna.


Es tu andar, atrevido y mayestático,


el presagio categórico


que antecede a la tormenta de tus ojos,


capaz de congelar hasta los huesos


y calar incluso el alma


de aquellos infaustos mortales


que, obnubilados por tu silueta altiva,


se deben conformar con tu desprecio


y el rictus gélido de tu semblante

más allá de las brumas del invierno.

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