Corre pisando el fango,
resbalaras en un momento,
caerás desvanecido,
ahogado en sudor.
Saltaras a través de manos sin piel,
morderás carne para vivir,
tus ojos arrancaras,
por no ver lo que vas a sufrir.
La esencia animal,
autoridad veterana,
en tiempos de hambruna,
devorarás con placer miles de entrañas.
Cada vez en tu mente gris,
el antropófago introduce sus dientes,
pensando en carcomer,
lamiendo cráneos hasta los dientes.
Devoraras sin compasión,
fetos y animales en insana persecución,
caerán en tu purulento estomago,
el hambre infinito nunca encontrara el final de su camino.
Devorando y quebrando los huesos de tu manjar,
recordaras con odio y dolor,
como tu pasaste de ser devorado,
a convertirte en el devorador.