
Hay un lugar anhelado y olvidado,
algo que te llama,
un lugar que te reconoce;
en él todo parece evidente,
y nada lo es...,
porque su perfume lo impregna todo
con una sensación más angustiosa,
que esa de estar hundiéndose perpetuamente
en la inocencia fortuita
del bien y del mal.
Hay un lugar anhelado y olvidado ,
algo que te llama,
donde la nada y el infinito
son lo mismo;
alguien creee que debe haber allí una imagen,
única y primordial de nosotros mismos,
la que él todavía busca,
donde puede simular una ebriedad oscura
justificando todos sus deslices,
donde puede rebelarse y enfurecerse
sin que lo degüellen
unas sombras pasajeras...
Hay un lugar anhelado y olvidado ,
algo que te llama...