Si yo fuera el susurro del desierto,
allí, donde las yerbas no nacen,
pensaría que tú eres la única flor
en ese oasis, que forma, tu ángel y tu alma...
si fuera yo el siroco que mueve los turbantes,
de príncipes enamorados, llegaría,
como beso apasionado y explotaría
en la arena de tu piel,
como si fueras diosa de un amor
de mil y una noches, como si fueras
sed y yo humedad, como si fueras
mi última oportunidad, camello y jaca
para la vida y no para la muerte,
norte y estrella, que alumbrará mi último camino...
Si yo fuera alas del viento, si fuera sable
que parte y blande en un espacio vacío,
en donde sólo cabe tu vida y tu cuerpo,
entonces pensaría que naciste para mi vida
y mi último sueño, de mil y una noches...