SEDIENTOS DE HUMANIDAD



Con sangre caliente en sus labios,
un mar de placentas inunda sin fin,
el holocausto maldito invasor,
la tierra escupe la muerte.

Hordas de cadáveres descompuestos,
la vida desmenuzada en sus manos,
ahogados en venas y carne,
saciando su hambre infinita.

Sin sentimientos, sin remordimientos,
tragando órganos en descomposición,
un tumulto de no muertos hambrientos,
en movimientos desencajados y sin razón.

Sedientos de humanidad,
aliviando su dolor continuo,
la piel se vuelve necesidad,
en su paladar son manjar insaboro.

Sin razón o voluntad,
presos del hambre compulsiva,
devorarán niños y ancianos,
saciarán con su vida la necesidad

Aparecerán nuestros instintos básicos,
supervivencia propia antes que amistad,
el terror plasmado por nuestra mano,
nosotros matamos por una infundada necesidad.


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