En varías culturas se habla de que estamos a punto de entrar a un nuevo
ciclo, en general se piensa que entraremos a una época en la que los seres
humanos podrán desarrollar capacidades dormidas hasta ahora, además
de que despertará una consciencia global que nos permitirá vivir en
armonía con el mundo que nos rodea y en un nuevo plano dimensional o
espiritual.
El término compuesto “niños índigo”, se origina en el libro del año
1982 “Understanding Your Life Through Color” (Comprendiendo tu vida a
través del color) de Nancy Ann Tappe, una psíquica que afirma poseer la
habilidad de percibir el aura de las personas. Según sus escritos, comenzó
a notar que muchos niños estaban naciendo con auras de color índigo hacia
finales de la década de 1970. A principios del siglo XXI, Tappe afirma que
el 97% de los niños menores de diez años y el 70% de los que tienen entre
15 y 25 son “índigo”.
La idea de los niños índigo fue más tarde popularizada por el libro de 1998
“The Indigo Children: The New Kids Have Arrived (Los niños índigo: los
nuevos chicos han llegado)”, escrito por el matrimonio y equipo formado
por Lee Carroll y Jan Tober. Carroll insiste en que el concepto se obtuvo a
través de las conversaciones telepáticas con un extraterrestre o “energía
maestra angelical” a la que él denomina Kryon.
Los niños índigo son llamados así por qué tienen mucho azul índigo en sus
auras. Este es el color del “chakra del tercer ojo”, el cual es el centro de
energía dentro de la cabeza localizado entre las dos cejas. Este chakra
regula la clarividencia, o la habilidad para ver la energía, visiones, y
espíritus. Se cree que estos niños presentan estas habilidades y se cree
que son el próximo paso en la evolución humana.
Los índigos tienen un espíritu guerrero, debido a que su propósito colectivo
es pulverizar los antiguos sistemas que ya no sirven. Ellos están aquí para
anular los sistemas gubernamentales, educativos y legales que carecen de
integridad.
Se cree que los Niños Índigo que vinieron al planeta son “niños-de-las-
estrellas”, porque sus almas no han encarnado con anterioridad aquí en la
Tierra. Ellos vienen en este tiempo para ayudar a la Tierra y a sus
habitantes con su transición y renacimiento como una “Nueva Tierra”
dimensionalmente superior.
Estos niños han nacido en el Rayo Índigo de Almas de Encarnación y
Evolución. Eso significa que ellos tienen acceso a los dones de clarividencia
y curación. Ellos son también capaces de acceder lo que ellos pueden
denominar como la cuarta y quinta Dimensión de Conciencia, mientras que
la mayoría de los humanos tienen acceso solo a la tercera y cuarta.
Este acceso a las Dimensiones Superiores, junto con los dones del Rayo
Índigo del alma, significa que los Índigos son naturalmente más
inteligentes, más sensibles y más clarividentes. Ellos también son
creativos,
y con frecuencia son capaces de acceder al hemisferio izquierdo y derecho
del cerebro con facilidad, haciéndolos a ellos con dones artísticos, pero
también tecnológicamente competentes y aventureros.
Pero mientras que estos seres parecen como seres humanos ordinarios,
ellos de hecho tienen acceso a un mayor campo de acción del potencial
humano. Ellos son más abiertos a quienes son ellos, más cercanos al
reconocimiento de sus orígenes divinos y de su esencia.
Los seres Índigo portan estas vibraciones al planeta en orden de
compartirlas con los otros. Tan solo con su presencia, ellos ayudan a otros
a moverse dentro de estas nuevas vibraciones y para que se abran
también a su potencial pleno.
Hay varias clases de Índigo, pero en la siguiente lista están dados algunos
de los patrones de comportamiento más comunes:
- No encaja: El índigo es una persona muy sensible, inteligente y creativa, disfruta haciendo cosas, tienen profunda empatía por otros, pero también intolerancia ante la estupidez; puede tener problemas con el enojo y la ira. Se siente diferente a la masa, no encaja, le cuesta adaptarse, es modelo para otros. Se resiste ante la autoridad y el sistema laboral jerárquico, prefiere esfuerzos cooperativos, posiciones de liderazgo o trabajar solo.
- Ha tenido experiencias psíquicas: Premoniciones, ver ángeles o fantasmas, experiencias fuera del cuerpo, escuchar voces. Al poder conectar con otras dimensiones, pueden ver el aura, percibir la energía de personas y lugares, soñar o saber cosas que ocurrirán en el futuro, adivinar el pensamiento, amigos imaginarios, ver elementales, ángeles, seres desencarnados, etcétera.
- Ligados a lo espiritual: Busca el significado de su vida y comprensión del mundo a través de religión o espiritualidad.
- Quieren mejorar el mundo: Siente deseo de hacer algo para cambiar y mejorar el mundo, pero puede tener problemas para identificar su camino. Tiene problemas con los sistemas que considera ineficientes, como por ejemplo, político, educativo, médico y legal.
- En la infancia: Tiene una clara conciencia de sí mismo, es muy perceptivo e intuitivo, trae una sabiduría innata, desarrolla el pensamiento abstracto desde pequeño, es dotado y/o talentoso, soñador y visionario.
- Creativo: Aprende de manera reflexiva y no repetitiva cosas diferentes, pero cuando tiene suficiente conocimiento, lo deja por aburrimiento. No comulga con el sistema escolar actual, es rebelde a las normas y estructuras, tiene dificultades con la disciplina y la autoridad, no responden a mecanismos de culpa, quieren buenas razones. Siempre necesitan saber por qué; especialmente, por qué se les está pidiendo que hagan algo.
- Hipersensible: Poseen una gran sensibilidad por la naturaleza, y mucha conexión de tipo espiritual, probablemente se le diagnosticó como niño con síndrome de déficit atencional con y sin hiperactividad.
- No a la mentira: Le desagrada la mentira y la falsedad, tienen un desarrollado sentido de justicia, son sanadores, hipersensibles visual, auditiva y kinésicamente, se conectan con la otra dimensión, pudiendo ser videntes o perciben una realidad que otros no ven.
Muchos de estos niños índigo ya son adultos, adultos que, en general,
mantienen las mismas características toda la vida, sin embargo, las
condiciones paranormales se van perdiendo por efectos de una educación
muy racional o porque la persona teme ser incomprendida o
malinterpretada.