"No hay límites para Dios: ahora vendiendo herramientas peligrosas para crear y destruir mundos".

Resulta que Dios decidió probar suerte en el mercado y comenzó a vender sus herramientas de manipulación humana. Al principio, nadie sabía qué pensar. ¿El Todopoderoso vendiendo herramientas para manipular a los humanos? ¿Qué podría salir mal?

Pero, oh sorpresa, resulta que el poder de estas herramientas era increíblemente peligroso. En lugar de fomentar la armonía y la paz, la gente comenzó a utilizarlas para su propio beneficio y ganancia personal.

Las naciones se dividieron en facciones, los líderes comenzaron a luchar por el poder y la gente se convirtió en marionetas manipuladas por aquellos que poseían estas herramientas divinas.

Dios se dio cuenta de que había cometido un error, pero era demasiado tarde para arrepentirse. Intentó retirar las herramientas del mercado, pero la gente ya había sido infectada por la sed de poder.

Finalmente, Dios tuvo que intervenir y arreglar el desastre que había creado. La gente se unió para trabajar en conjunto y resolver el problema, pero no sin antes causar una gran cantidad de daño.

Al final, Dios decidió retirarse y dejar que la humanidad aprendiera de sus errores. Pero seamos honestos, ¿quién hubiera pensado que el Todopoderoso necesitaría un recordatorio de que las cosas a veces no salen según lo planeado?


¡Pero eso no es todo! Resulta que Dios decidió diversificar su portafolio y comenzó a vender otras herramientas igualmente peligrosas. Estoy hablando de cosas como la telepatía divina, la levitación celestial y el don de la inmortalidad. Todo lo que alguien podría desear para convertirse en un dios en su propia mente.

Pero, por supuesto, la humanidad no fue lo suficientemente sabia como para manejar estas herramientas con cuidado. La gente comenzó a usarlas para fines egoístas y destructivos, como tratar de conquistar el mundo o controlar a las masas.

Y, como era de esperar, las cosas se salieron rápidamente de control. La guerra, la violencia y el caos se apoderaron del mundo, y Dios se encontró una vez más en la posición de tener que intervenir.

Así que se acercó a los líderes del mundo y les dio una charla sobre la responsabilidad y el cuidado en el uso de los dones divinos. Aparentemente, Dios no había aprendido nada de su última experiencia vendiendo herramientas peligrosas.

Pero, por supuesto, la humanidad nunca aprende. Y así, Dios continúa vendiendo sus herramientas a pesar de los peligros inherentes. Después de todo, ¿qué mejor manera de demostrar que eres un dios que vendiendo los mismos poderes que te hacen divino?

Pero ahí no acaba la historia. Resulta que Dios no solo vendía herramientas de manipulación y poder, sino que también comenzó a ofrecer un servicio de asesoría personal. Sí, has leído bien, ¡Dios se convirtió en un terapeuta divino!

La gente acudía a Él en busca de consejos y orientación en todas las áreas de sus vidas. Desde problemas amorosos hasta decisiones financieras, Dios se presentaba como el experto definitivo en todo.

Pero como siempre, las cosas no salieron según lo planeado. La gente comenzó a depender demasiado de los consejos de Dios, y sus vidas se convirtieron en una maraña de decisiones basadas en lo que Él les decía que hicieran.

Por supuesto, Dios no siempre acertaba en sus consejos, y las personas comenzaron a darse cuenta de que el Todopoderoso no era infalible después de todo.

En lugar de ayudar, el servicio de asesoría divina terminó causando más problemas de los que resolvió. La gente se volvió más indecisa y confundida que nunca, y Dios se encontró en una posición difícil de la que no sabía cómo salir





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