Poeta, por qué lloras en la noche
Por qué es coherente la oscuridad
Con la distancia
Por qué hablas de silencio,
De recuerdo,
De soledad
Y de la cárcel del tiempo en un mismo poema.
Poeta, por qué la noche llora
En tus sabanas,
Ella sangra en silencio
Por las arrugas de la tela.
Por qué su llanto es la campana
Que alienta la fiesta de los grillos.
Poeta, sólo respóndeme si en la noche
La soledad no es materia
Mientras abrazas tu almohada,
Y ésta queriendo ser ella
Te arrulla y te rasguña
Te consuela y te desprecia.
Poeta, atrévete a responder
Olvida preguntar
Camina con la noche
Y se tú, la vela.
Mírala cómo sonríe
Con su boca de ausencia
Figura en sus cabellos
Cómo la sábila
Son tus dulces versos.
No odies a la noche
Por su asesina belleza quieta
No aborrezcas su canto
Pues te desvela.
Observa que el día es cruel
Te quema y corrompe
En su alegre y monótona
Hipocresía...
La noche es fría
Su helar también quema
Quema en las almas que buscan
Mima a las almas que esperan.
En la oscuridad llamada tormenta
El poeta navega
Para no hundirse en el mar de la muerte
Simplemente, no rema.
Él deja que se funda con las olas
Su goleta al capricho de la corriente.
Poeta, no permitas que la muerte
Te quite la riqueza de la noche
Silencio, memoria, quietud,
Soledad, vacío, pensamiento.
En el día ha de esconderse el tesoro
En la noche tu mente, el mapa
Anda,
Abre el baúl.
Tu imaginación, la llave.
Poeta, elige los sueños
Elige ver de la noche su sonrisa
Si no ríes con ella
Quedarás sin protección ante las pesadillas.
Si llegares a enamorarla
Cuéntame en el día y bajo el sol
La historia de cómo fue
Deja en mi memoria encendida la vela
Y Con su luz eterna
Caminaré sin fastidiar a las piedras.
Poeta, por qué la noche llora
En tus sabanas,
Ella sangra en silencio
Por las arrugas de la tela.
Por qué su llanto es la campana
Que alienta la fiesta de los grillos.
Poeta, sólo respóndeme si en la noche
La soledad no es materia
Mientras abrazas tu almohada,
Y ésta queriendo ser ella
Te arrulla y te rasguña
Te consuela y te desprecia.
Poeta, atrévete a responder
Olvida preguntar
Camina con la noche
Y se tú, la vela.
Mírala cómo sonríe
Con su boca de ausencia
Figura en sus cabellos
Cómo la sábila
Son tus dulces versos.
No odies a la noche
Por su asesina belleza quieta
No aborrezcas su canto
Pues te desvela.
Observa que el día es cruel
Te quema y corrompe
En su alegre y monótona
Hipocresía...
La noche es fría
Su helar también quema
Quema en las almas que buscan
Mima a las almas que esperan.
En la oscuridad llamada tormenta
El poeta navega
Para no hundirse en el mar de la muerte
Simplemente, no rema.
Él deja que se funda con las olas
Su goleta al capricho de la corriente.
Poeta, no permitas que la muerte
Te quite la riqueza de la noche
Silencio, memoria, quietud,
Soledad, vacío, pensamiento.
En el día ha de esconderse el tesoro
En la noche tu mente, el mapa
Anda,
Abre el baúl.
Tu imaginación, la llave.
Poeta, elige los sueños
Elige ver de la noche su sonrisa
Si no ríes con ella
Quedarás sin protección ante las pesadillas.
Si llegares a enamorarla
Cuéntame en el día y bajo el sol
La historia de cómo fue
Deja en mi memoria encendida la vela
Y Con su luz eterna
Caminaré sin fastidiar a las piedras.
