RECORDANDO LA TRAGICA HISTORIA DEL ESPERADO HEREDERO DEL ULTIMO EMPERADOR RUSO

El 30 de julio de 1904 el emperador Nicolás II escribió solemnemente en su diario que había nacido su hijo y heredero. Alejo fue su quinto hijo y el primero varón. La hemofilia le fue diagnosticada en su más temprana infancia, en otoño de 1904.
El 30 de julio de 1904 el emperador Nicolás II escribió solemnemente en su diario que había nacido su hijo y heredero. Alejo fue su quinto hijo y el primero varón. La hemofilia le fue diagnosticada en su más temprana infancia, en otoño de 1904.


Alejo no fue un niño mimado: sus padres, al contrario, intentaban inculcarle cualidades convenientes para el heredero del trono. Sin embargo, la enfermedad marcó su modo de vida, carácter e incluso rostro.

Alejo no fue un niño mimado: sus padres, al contrario, intentaban inculcarle cualidades convenientes para el heredero del trono. Sin embargo, la enfermedad marcó su modo de vida, carácter e incluso rostro.

Los familiares llamaban al tan esperado hijo, hermano y heredero Alejo el “pequeño tesoro” de la familia.
Los familiares llamaban al tan esperado hijo, hermano y heredero Alejo el “pequeño tesoro” de la familia.

Al niño le solía llevar en brazos el contramaestre Derevenko, antiguo marinero del yate imperial “Shtandart”. Alejo estaba muy encariñado con su “niñero” y los hijos de Derevenko eran sus habituales compañeros de juegos.
Al niño le solía llevar en brazos el contramaestre Derevenko, antiguo marinero del yate imperial “Shtandart”. Alejo estaba muy encariñado con su “niñero” y los hijos de Derevenko eran sus habituales compañeros de juegos.

El maestro del zarévich Pierre Gilliard fue testigo involuntario de la vida privada de la familia imperial y de muchos años del drama que se ocultaba cautelosamente: “Pocos intuían la existencia de este drama oculto, sin embargo, desde el punto de vista histórico tiene un valor primordial. La enfermedad del Gran Duque y heredero domina el final del reinado del Emperador Nicolás II, lo explica por sí sola. Imperceptiblemente para los demás, esta enfermedad se convirtió en una de las principales causas de su caída”.
El maestro del zarévich Pierre Gilliard fue testigo involuntario de la vida privada de la familia imperial y de muchos años del drama que se ocultaba cautelosamente: “Pocos intuían la existencia de este drama oculto, sin embargo, desde el punto de vista histórico tiene un valor primordial. La enfermedad del Gran Duque y heredero domina el final del reinado del Emperador Nicolás II, lo explica por sí sola. Imperceptiblemente para los demás, esta enfermedad se convirtió en una de las principales causas de su caída”.
El zarévich Alejo montando un poni (1909).
El zarévich Alejo montando un poni (1909).
La primera carta del zarévich Alejo a su padre, el emperador Nicolás II. Y el dibujo del niño.
La primera carta del zarévich Alejo a su padre, el emperador Nicolás II. Y el dibujo del niño.

El emperador ruso Nicolás II (a la izquierda) con su hijo Alejo (en el centro) y la hija María (a la derecha).
El emperador ruso Nicolás II (a la izquierda) con su hijo Alejo (en el centro) y la hija María (a la derecha).


El emperador Nicolás II, la emperatriz Alexandra Fiódorovna, las Grandes Duquesas Olga, Tatiana, María, Anastasia y el zarévich Alejo.
El emperador Nicolás II, la emperatriz Alexandra Fiódorovna, las Grandes Duquesas Olga, Tatiana, María, Anastasia y el zarévich Alejo.


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