CRUSIFICADAS



GENOCIDIO ARMENIO
Aquí no había cámaras de gas, tan solo largas caminatas y asesinatos al aire libre.

Muchas MUERES eran crucificadas en cruces de madera; mientras se retorcían de agonía,

La corona de interrogantes
atraviesa mis sentidos,
clava sus filosas púas
en lo profundo de mi calma.

En mi muñeca izquierda,
rencores y odios ensartados,
un clavo oxidado entre mis venas
recordándome mis penas.

En mi muñeca derecha,
otro clavo penetrado
me sujeta al peso de la cruz
que a mis espaldas cargo.

Ambos pies clavados
impiden que avance,
siempre en un mismo sitio,
mismos odios, mismos temores.

De mi costado brota angustia,
lloro soledad, sudo verdades.
Vinagre en las llagas abiertas
que me produjo estar vivo.

Latigazos de indiferencia,
apedreadas de violencia,
cicatrices de desgano
impresas en mi torso.

Crucificaste mi alma,
azotaste mi conciencia.
En una crucifijo de desamor
lentamente me desangro.

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